domingo, 12 de septiembre de 2010

Día 3. AMBERES Y MALINAS


Domingo, 12 de septiembre de 2010

Para acostumbrarnos al horario y aprovechar el día volvimos a madrugar, caía una lluvia ligera y con los chubasqueros salimos hacia la estación Central para coger el tren hacia Amberes o Antwerpen. Compramos un billete de tarifa Week End (50% de descuento) que nos costó 14,80€ ida y vuelta los dos.
A 50 Km al norte de Bruselas, se encuentra la segunda ciudad más importante de Flandes. Bañada por el río Escalda, cinco siglos atrás, fue una de las metrópolis más importantes del viejo continente gracias a su puerto. Pero el cierre por un dique, de la vía fluvial hacia Holanda, en el siglo XIX, la relevó a un segundo plano. Hoy en día ha vuelto a recuperar ese esplendor de antaño y su puerto es considerado otra vez el segundo de Europa y el tercero del mundo.  

Aunque Amberes tiene otras razones para sentirse orgullosa. Capital mundial del diamante, 7 de cada 10 diamantes se tallan en ella y concentra el 85 % de la producción mundial. Aquí se encuentra una de las comunidades judías más grandes de Europa y fueron los judíos quienes introdujeron los diamantes en Amberes. También es la capital belga de la moda, con muchas tiendas exclusivas, es cuna de grandes pintores como Pedro Pablo Rubens y muchos de sus edificios han sido declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Al llegar a la estación Central de Amberes o Het Centraal Station, observamos que es preciosa por dentro y por fuera. De piedra gris claro, tiene una cúpula de 75 metros, es de estilo renacentista, y se inauguró en 1.905. Por supuesto comenzamos a tirar fotos y a grabar vídeo como locos.



Interior de la Estación de Amberes


Reloj y escudo, interior estación de Amberes
 


Estación Central de Amberes
 

En este punto nos encontramos en el conocido Barrio de los Diamantes, leímos en la guía que el museo del diamante estaba cerrado así que dimos una vuelta y continuamos caminando hacia el casco histórico. Se puede coger el metro pero nosotros fuimos andando porque había dejado de llover, fue un paseo agradable de unos 20 minutos.

Enfrente de la estación vemos la Plaza de la Reina Astrid, que está adornada con magníficos parterres de flores muy bonitas, Continuamos por la calle Keyser-Lei Straat, la gran arteria comercial, donde encontramos las principales boutiques internacionales.


Edificios de Amberes
 Al ser domingo estaban cerradas y la calle estaba muy tranquila, apenas había gente. A destacar Stadsfeestzaal un edificio espectacular con una fachada preciosa, junto con bares y restaurantes. Aquí nos paramos a tomar un café en uno, en la mano derecha porque hacia fresquito. Nos liamos y tomamos también unos trozos de pizza y repusimos fuerzas.



Edificio Stadsfeestzaal






Calles de Amberes
 Siguiendo por esa calle, a mano izquierda está la calle Wapper Straat. Aquí se encuentra el Museo Casa de Rubens o Rubenhuis.
Compramos las entradas a 6 € cada uno con audio-guía en español. Hay que dejar la mochila  en una consigna enfrente del museo y solo te permiten fotos en los jardines. Peter Paul Rubens nació en Alemania en 1577 pero sus padres originarios de Amberes le llevaron a esta ciudad siendo muy pequeño. El genial pintor adquirió esta casa en 1610 y la transformó en su casa-taller. Se pueden ver una decena de sus cuadros, mobiliario de la época y un jardín renacentista que Rubens diseñó. El museo abre de martes a domingo y es una visita muy recomendable que dura una hora y media aproximadamente.



Exterior Museo Rubens


Patio interior Museo Rubens

En Bélgica las plazas Mayores luchan, cada cual a su manera por ser la más bella. Si la de Bruselas es impresionante, la Grote Markt de Amberes no tiene nada que envidiarle. Nos dirigimos hacia ella y al llegar ya respiras ese aire medieval de otros tiempos.
A pesar de que el día estaba nublado, los edificios de la Grote Markt brillan con luz propia. En ella se encuentran los edificios gremiales de los siglos XVI y XVII que son una auténtica joya.


Grote Markt de Amberes

Grote Markt de Amberes

El que más nos gustó fue el ayuntamiento o  Het Stadhuis, de estilo renacentista flamenco del siglo XV. Su fachada delantera mide 76 metros de largo y está adornada con blasones, mezcla motivos italianos y flamencos.



Ayuntamiento de Amberes y Grote Mark

En el centro de la plaza hay una fuente con la estatua de Silvio Brabo de Jef Lambeaux.
Según la leyenda, en el río Escalda, vivía un gigante llamado Druon Antigon. Éste obligaba a todos los marineros que pasaban por allí a pagar un impuesto abusivo, y a los que no lo pagaban les cortaba una mano. Enterado de esto, Silvio Brabo, un guerrero romano, se enfrentó al gigante y le cortó su mano como escarmiento, arrojándola al río. Así la palabra flamenca Antwerpen, significa "lanzar la mano", dando nombre a la ciudad de Amberes.



Estatua de Silvio Bravo


Plaza mayor o Grote Markt

A dos pasos de la Grote Markt está la Plaza Groenplaats, con la estatua de Pedro Pablo Rubens (1840) en el centro.



Estatua de Pedro Pablo Rubens y Catedral al fondo

Aquí también se ubica la Catedral de Nuestra Señora o Onze-Lieve-Vrouwekathedraal. Es la iglesia gótica más grande e importante de los Países Bajos. Data del XIV al XVI, tardaron casi dos siglos para acabarla, exactamente 169 años. Es tan alta que no cabe en las fotos, 123 metros mide su torre central. Tuvimos que pagar para verla por dentro, pero había leído que merecía la pena por ver los cuadros de Rubens. Así que soltamos la pasta 10€ los dos, 2€ la audio-guía  en español y nos empapamos de cultura. Muy bonito el púlpito, sus vitrales y dos obras maestras de Rubens en trípticos, La erección de la cruz (1609) a la izquierda del altar, y El descendimiento (1612). También había obras de arte de otros pintores flamencos.


Catedral de Nuestra Señora





 
Asunción de la virgen, Catedral de Nuestra Señora


Calles de Amberes, Catedral al fondo

Seguimos callejeando de camino al río Escalda para contemplarlo. Nos encontramos con el castillo de Steen  o Steen Plein, una fortaleza preciosa del siglo XII, al menos la fachada exterior, porque la parte que da al río era un poco cutre. Sirvió de residencia de muchos emperadores hasta que terminó por convertirse en prisión sobre el año 1.520. Ahora alberga un museo. La leyenda cuenta que el gigante Druoon Antigoon vivió en este castillo.  
El río es muy ancho, creo que el más largo de Bélgica. Esperábamos ver barcos y algo más de movimiento, pero justo detrás del castillo, está muy tranquilo. Seguro que el bullicio del puerto queda en otra zona pero ya estábamos cansados de caminar.



Castillo de Steen

Rio Escalda, Amberes

Eran ya las 3 de la tarde y no habíamos comido nada. Volvimos a la GroenPlaats para probar las famosas patatas fritas belgas. En su esquina noroeste hay un local llamado Max, que desde 1842 fríe las dichosas patatas. Sale en las guías y todo pero a nosotros nos parecieron congeladas, eso sí, baratitas a 2,35 euros el cucurucho.



Entrada de Max
 Al filo de las 3 y media decidimos despedirnos de Amberes, considerando que habíamos visto lo más importante y viajar a otra ciudad Belga llamada Malinas o Mechelen, para aprovechar la tarde y las horas de luz que nos quedaban. 
En la plaza Groenplaats cogimos el metro 1,20€ cada uno hasta la estación Central de Amberes para tomar el tren hacia Malinas.  Los trenes son una maravilla, en 20 minutos nos plantamos allí. Compramos solo el billete de ida a Malinas, porque la vuelta nos valía la de Amberes. Nos costaron 4€ cada uno.
Durante el trayecto charlamos a cerca de la ciudad de Amberes y coincidimos en que es muy bonita, tranquila, elegante y limpia,  no demasiado cara, estupenda para pasar un fin de semana.


UNA TARDE EN  MALINAS

Pero para tranquilidad está Malinas. Quizá porque fuimos una tarde de domingo y todo estaba cerrado, esta pequeña ciudad a mitad de camino entre Amberes y Bruselas, nos pareció un remanso de paz.
Dicen que es la capital eclesiástica de Bélgica, también es conocida por la confección de tapices con creaciones propias de los tapiceros flamencos y restauraciones de antiguas reliquias. Además Malinas posee una escuela de carillón, enseñando a muchos éste oficio tan particular.



Andenes de la estación de tren de Malinas

Al bajar del tren ya eran las 5, tan solo nos quedaba hora y media de luz y nos fuimos hacia el centro histórico para ver la plaza Mayor. Es un paseo de 15 minutos, por el camino cruzamos un puente sobre el canal del río Dijle. Los edificios en esta zona son modernos y la calle está adornada con flores muy bonitas. Paramos en un Carrefour Express que estaba abierto a comprar algo para picar y unos refrescos.




Canal del rio Dijle, Malinas


Decoración de flores en las calles de Malinas

 Por fin llegamos a la Grote Markt de Malinas. Nos sorprende ver que apenas hay turistas. Esta plaza es enorme y sus edificios son más bajos de los que ya habíamos visto, por lo que nos pareció muy amplia. Pero todos ellos preciosos con sus tejadillos escalonados, de estilos gótico, renacentista y barroco de los siglos XVI al XVIII. Está dominada por la estatua de Margarita de Austria, que gobernó la ciudad durante el reinado de los duques de borgoña. El edificio más imponente es el Ayuntamiento de 1534, situado en el antiguo Salón de los Tejidos.



Plaza Mayor de Malinas y Catedral al fondo


Grote Markt de Malinas

Margarita de Austria

Ayuntamiento de Malinas


Grote Markt de Malinas

En frente está la Catedral de San Romualdo o Sint Romboutskathedraal siglos XII al XVI, de estilo gótico, que para nuestra decepción estaba cerrada. Esta iglesia toma su nombre de un misionero irlandés que cristianizó la región de Malinas. Es muy grande, altísima, domina la ciudad desde sus 97 metros y en ella se encuentran sus dos famosos carillones con 49 campanas. Esta torre es patrimonio Mundial de la UNESCO y la verdad es muy bonita.


Catedral de San Romualdo
Catedral de San Romualdo



Paseamos un rato por la plaza, haciendo fotos y grabando vídeo, contemplando su belleza, rodeamos la catedral y descubrimos justo detrás un café tetería llamado HETE PATAT en el que servían narguilé o para que me entendáis, pipas árabes para fumar tabaco. Paco que no fuma, fue el que se animó y allí que nos fuimos a su terracita, pegada a la catedral porque se quedó una tarde estupenda. Pedimos dos tés moros y una pipa de agua por 11€. Cualquiera que nos viera diría que estábamos en Marruecos,  pero nada más lejos que Bélgica, cosmopolita y divertida. Pasamos un rato estupendo allí.





Fumando pipa de agua junto catedral de Malinas

Fue una pena ir a Malinas con tan poco tiempo, pero aconsejo la  visita, es una ciudad pequeña, menos turística  y conocida que Bruselas y Amberes y por lo tanto tranquila, con un casco histórico precioso que nos encantó.
Decidimos regresar cuando empezó el fresquito y retomamos el camino de vuelta para coger el tren a Bruselas.

Ya en la capital, en la estación Central compramos un abono de viajes llamado Rail Pass, para  utilizarlo los días sucesivos. Nos costó 74€ para los dos y te da derecho a 10 viajes de ida o vuelta. Tienes que rellenarlo a mano con el destino, día de la semana y fecha.

Cansados y hambrientos cenamos en la hamburguesería Quick de nuestra calle dos super menús con cervecita  por 14,50€, ¡menudo día de dieta saludable!. Dimos un paseo corto y nos fuimos a dormir.


sábado, 11 de septiembre de 2010

Día 4. GANTE


Lunes, 13 de septiembre de 2010

¡Que bonitos son los lunes cuando estás de vacaciones!. Salimos tempranito para no perder la costumbre hacia la ciudad de Gante o Gent en holandés, con un tiempo espléndido.

Nuestro día en Gante lo marcaron dos obstáculos que influyeron en nuestra opinión acerca de esta ciudad: la pérdida de un tiempo precioso al confundirnos de tren para llegar a Gante, de tranvía para llegar al centro histórico y “las obras”, que son necesarias para reconstruir la ciudad pero de una en una, ¡no todas a la vez!.
A pesar de ello y ahora que ya ha pasado algún tiempo creemos que es una bella ciudad para conocerla y disfrutarla, por lo que quizá volvamos cuando acaben las dichosas obras.


Paco en la entrada de la estación de tren de Bruselas


Fachada Estación de Gante

Pasillos de la estación de tren de Gante


Gante está a media hora en tren Intercity de Bruselas, aunque nosotros tardamos 1 hora por coger un regional que paró en todas las estaciones. Llegamos a la estación de Gent-Sint-Pieters y como curiosidad decir que fuimos al baño y tuvimos que pagar 0,40 céntimos (en todos los wc de Bélgica hay que pagar) pero están mas limpios que los nuestros.  Compramos los billetes del tranvía allí mismo, 1,20€ cada uno, pero el problema fue que nos equivocamos de dirección del trayecto y creo que de número. Al centro iba el  nº 1 y ese me pareció que era. Dentro del tranvía Paco le preguntó a una chica y encima nos indicó mal, por lo que no pudimos bajarnos a tiempo. Imaginad la vuelta que dimos, nos conocimos todo el extrarradio, que por cierto no nos gustó nada el paisaje y perdimos mas de una hora con la confusión. Menos mal que nos dejó en una zona llamada Rabot que me sonaba de las guías y allí pillamos el tranvía nº 4 que nos acercó al centro histórico, concretamente al Castillo de los Condes de Flandes o Gravensteen. Menudo cansancio teníamos ya a las 11 de la mañana, así que ¡ojo con los tranvías y a quien le preguntéis!.

Al igual que otras ciudades Belgas, Gante fue en la edad media tan importante como París, gracias a su comercio fluvial por sus dos ríos, el Escalda y el Lys, que la bañan y la dan un aire portuario y marítimo increíblemente romántico para ser una ciudad sin mar. Fue la ciudad natal del rey español Carlos I (primer monarca de la Casa de Austria).Actualmente es la ciudad flamenca con más edificios históricos y acoge a muchos estudiantes universitarios.

Nuestro recorrido comenzó en el Castillo de los Condes de Flandes, aquí también empezamos a convivir con las obras.
El precio de la entrada fueron 8 € cada uno, incluida una vídeo-guía muy chula que reproducía una película de la vida en el castillo en la época medieval. El Gravensteen fue construido en 1.180 por Felipe de Alsacia para fines militares. Es una impresionante fortaleza rodeada por un foso, en medio de la ciudad. A lo largo de la historia fue residencia de los Condes de Flandes, Casa de la Moneda, tribunal de justicia, prisión. Es todo de piedra, en el interior destaca la sala de torturas, con una gran colección de armas e instrumentos empleados para ese fin, desde los torniquetes para aplastar los pulgares hasta una auténtica guillotina. En otras salas del castillo vimos armaduras completas y todo tipo de armas medievales. Subimos los estrechos escalones de su torre del homenaje y la vista sería mejor si no se vieran esas enormes grúas. La visita dura una hora aproximada y merece la pena.


Castillo de los condes de Flandes
 


Interior del Catillo  Gravensteen

Al salir del castillo cruzamos un puente sobre el río Lys con una vista muy bonita de los edificios, allí mismo está uno muy curioso cuya fachada lateral tiene forma de rostro o eso me pareció a mi, es la antigua Lonja de la Carne o Grote Vlees-Huis, data de la Edad Media, y en la actualidad sigue siendo un punto de encuentro para los carniceros de la ciudad.



Orillas del rio Lys



Rio Lys



Edificio de la lonja de la carne y el pescado


Edificio de la Lonja

Enfrente de la lonja hay una plaza y allí nos paramos a tomar algo en un bar donde servían bocadillos muy buenos y baratos, dos bocatas grandes y dos cervezas (maes) belgas 9,50 €, para que luego digan que Europa es cara.

Cerveza belga pils Maes



 Plaza de la Lonja

Después de reponer fuerzas nos dirigimos hacia la plaza de Korenmarkt, o El Mercado del Grano. Desde la edad media constituye el centro comercial y económico de la ciudad. Es muy amplia, con terrazitas y buen ambiente. Aquí se encuentra el Postgebouw, el edificio de Correos, es una mezcla de estilos góticos y renacentistas del año 1910, tiene una torre con reloj preciosa.


Plaza de Korenmarkt


Edificio de Correos



En este punto del camino fue donde empezamos a sufrir todas las obras de la ciudad. Además de la restauración de algunos edificios, estaban levantando los adoquines del suelo, así que era horrible andar por allí. Toda la zona centro estaba minada.
A escasos metros de la plaza, vimos la St-Niklaaskerk o Iglesia de San Nicolás, de estilo gótico del siglo XI, fue construida con piedra azul calcárea. Entramos a verla y nos encantó, La torre del crucero actúa como una linterna natural, dejando pasar la luz e iluminando el centro de la iglesia. Se encuentra emplazada en medio de varias calles dándole un aire majestuoso.



Iglesia de San Nicolás, Gante



Continuamos  por esos caminos de cabras y vallas hacia una de las plazas más importantes de la ciudad, la plaza de San Bavón  o Sint-Baafsplein. Aquí se encuentra la Catedral de San Bavón y el Campanario Belfort. Junto con la torre de la iglesia de San Nicolás, las tres torres de estos edificios forman la postal de Gante.


Imagen con las tres torres de Gante

El campanario Belfort es impresionante, del siglo XVI, declarado patrimonio mundial por la UNESCO. Destaca su reloj y en lo mas alto un dragón alado. Para subir a la torre cobraban 5€, así que decidimos no entrar porque las vistas con tantas obras no merecían la pena. Adosado a esta torre se encuentra la Lonja del Paño Lakenhalle, donde se sitúa la Oficina de Turismo. Este edificio gótico rinde homenaje al gremio textil tan importante en la edad media.



Campanario Belfort



Torre Belfort y oficina de turismo



Edificios junto al Belfort


Edificios y ambiente de Gante



La Catedral de San Bavón (Sint-Baafskathedraal) es de estilo gótico del siglo XVI. Su torre tiene 444 escalones que no nos atrevimos a subir. La entrada es gratuita  y en su interior es donde están sus mayores tesoros, su altar mayor de mármol, su púlpito de estilo rococó, cuadros de Rubens y sobre todo el más famoso “La Adoración del Cordero Místico” de los hermanos Van Eyck de 1432. Aunque yo creo que el que está en el púlpito es una réplica. Enfrente de la catedral además de las obras, había un escenario montado por lo que, la vista  completa del edificio fue imposible, menos mal que conseguimos la codiciada foto desde el puente de San Miguel.



Catedral de San Bavon


Catedral de San Bavon

Adoracíón del cordero místico

Después nos dirigimos hacia el ayuntamiento o Stadhuis. Construido en 1302, es muy grande y cada una de sus fachadas tiene un estilo arquitectónico distinto, gótico y renacentista. Nos sentamos enfrente para contemplarlo y sacar algunas fotos.


Ayuntamiento de Gante


Ayuntamiento de Gante

Edificio frente al ayuntamiento



Continuamos hacia el río Lys, nos encontramos con el puente de San Miguel  o Sint-Michielsbrug y una de las vistas más bonitas de la ciudad, los antiguos muelles medievales de Gante.




Elena y Paco sobre puente de San Miguel









Puente de San Miguel sobre el río Lys



Muelles de Gante sobre el río Lys

Muelle del Grano

 A la orilla izquierda el Graslei o muelle de las Hierbas, a la derecha el Korenlei o muelle del Grano, le dan a esta zona un ambiente marinero y muy romántico. Las dos maravillosas filas de casas flamencas, se reflejan en las aguas del lys, dando colorido al lugar. Estos edificios de tejados escalonados, fueron antiguas casas gremiales en la edad media.
Es punto de encuentro de ganteses y visitantes, aquí la gente viene a pasear por las orillas del río, a tomar algo en sus terrazas cuando hace buen tiempo,  la verdad es que se respira un ambiente muy tranquilo.  A nosotros esta zona es la que mas nos gustó de Gante, como era mediodía, bajamos el puente y nos sentamos al borde del agua para relajarnos y tomar un tentempié, algo de fruta, frutos secos y  bebidas que llebávamos en la mochila, ¡fue genial!


Muelle del Grano



Muelle de las Hierbas




Atracadas en los muelles había muchas embarcaciones, algunas privadas otras turísticas que recorren los canales. Desde este lugar se puede contemplar una panorámica de las tres torres de Gante que antes mencioné, además del castillo de los Condes de Flandes al fondo, formando una postal preciosa de la ciudad. Fotos, fotos y más fotos.
Muy cerca esta la iglesia de San Miguel o Sint-Michielskerk, cuya torre no llegó a acabarse nunca. Ahora estaba en obras y no pudimos entrar, pero merece la pena contemplarla.


Iglesia de San Miguel


Plaza detras de los muelles


Continuamos nuestro recorrido hacia el barrio de Patershol, por el camino nos encontramos un enorme cañón de hierro forjado de color rojo, llamado Dulle Griet o Margarita la Rabiosa. Fue fabricado en el siglo XV, mide 5 metros y pesa más de 12.500 kilos. Su boca no se ha disparado nunca, está tapada con un cristal porque se utilizaba de basurero.


Cañón Margarita la Rabiosa

Junto al cañón está la plaza Vridagmarkt, antiguamente era la plaza central de Gante, donde se organizaban las fiestas y grandes celebraciones. En el centro hay una estatua de Jacob van Artevelde, antiguo jefe de la ciudad con la postura con la que siempre se presentaba delante de su pueblo. En la actualidad se celebra un mercado los viernes. Los edificios que la rodean son preciosos.


Edificios de la plaza Vridagmarkt



Plaza de Vridagmarkt

Entramos en el barrio del Patershol. Es muy tranquilo, compuesto por callejones estrechos y edificios de ladrillo, ha conservado la estructura original de la edad media con callejuelas empedradas y laberínticas. Era un barrio obrero pero ahora es el más famoso y pintoresco de Gante, refugio de artistas y con muchos restaurantes de moda, aunque nosotros no vimos apenas gente por allí, quizá era temprano.





Barrio de Patershol

Al caer la tarde regresamos sobre nuestros pasos hacia la Groetenmarkt, pasamos por la lonja de la carne, por la Bierhuis o casa de la cerveza, además vimos una tienda con su escaparate lleno de botellas de cervezas belgas muy chula y hasta un FNAC, al que no entramos.





Lonja de la carne 


Casa de la cerveza  o Bierhuis al gondo






Paco junto escaparate de tienda de cervezas



Diferentes tipos de cervezas en un escaparate de Gante



Parking de bicicletas estación de Gante


Cogimos el tranvía nº 1, esta vez con dirección correcta hacia la estación de tren, por cierto impresionante el parking de bicicletas. Con ganas de montar en bici regresamos a Bruselas.


Noche en Bruselas

Como habíamos comido tan solo unos bocatas, estábamos hambrientos y decidimos salir a cenar. Repetimos en el restaurante Le Falstaff del sábado porque nos apetecía probar comida Belga  y allí la servían. Nos decidimos por un plato típico llamado Waterzooi, que consiste en un guiso de carne con verduras y patatas, como hacía fresquito iba de perlas. Empezamos con una ensalada para compartir, para beber pedimos cerveza trapense, elaborada en las abadías belgas de los monjes trapenses, se llamaba Chimai, tostada, buenísima, con 8 grados….Lo mejor de la cena. Y por fin llega el waterzoi.  La carne era de pollo, un poco seco la verdad, soso, sin sabor, con patatas y poca verdura. Vamos que nos acordamos de los guisos de mamá, toda una experiencia culinaria. Con los cafés unos 50 euritos.

Cerveza negra belga Chimay


Para bajar la cena fuimos a pasear por la zona de la Grand Place y al llegar a ella nos sorprendió que de repente se apagasen todas las luces de la plaza. A oscuras empezó a sonar una música que lo envolvió todo. A su vez se proyectaron unas luces en el ayuntamiento.



Ayuntamiento de Bruselas iluminado

Los focos reflejaban sobre la fachada del edificio, cambiando de color al ritmo de la música, parecía la casa de los fantasmas pero no daba miedo, al contrario, fue precioso, todos los que estábamos en la plaza nos quedamos alucinados y a pesar de que hacía fresco y caían algunas gotas de lluvia, nadie se movió de allí. Creo que lo hacen todos los días a las 10 y media de la noche, pero nosotros no los sabíamos y lo vimos por casualidad. Ese fue uno de los regalos de este viaje.


Torre en verde del ayuntamiento de Bruselas

Torre en azul del ayuntamiento de Bruselas

Llegados a este punto he de confesar que ya éramos adictos a la cerveza, algo sorprendente porque apenas bebemos alcohol, pero allí donde fueres, haz lo que vieres, así que nos fuimos a tomar unas cervecitas y que mejor lugar que el DELIRIUM CAFÉ, en la calle Impasse de la Fidelite 4. http://www.deliriumcafe.be/
Este local tiene el record Guinness de poseer más de 2000 tipos de cervezas diferentes. Está en una calle  estrecha al lado de Broucheres y por cierto justo enfrente del DELIRIUM al fondo nos encontramos por casualidad con otro monumento típico de Bruselas, la Jeanneken Pis o niña meona, menos conocida que el Manneken Pis pero igual de chula, ahí estaba desnudita y entre rejas, mas que una niña parecía una presidiaria,,,ja, ja, ja,,bromas aparte.


Jeanneken Pis


Delirium Cafe, exterior

Delirium Cafe, interior


El local es super original, está decorado con miles de tapones, botellas, latas de cervezas, por las paredes, por el techo, por todos lados. La plaquita del record Guinness a la vista, por supuesto, con muy buen ambiente a pesar de ser lunes había gente. Estuvimos a punto de pedir una Mahou para ver si es verdad lo del Guinness pero al final nos decidimos por unas belgas, Boon Gueuze, con un sabor increíble. Eran espumosas con un cierto sabor a manzana, parecían sidras con sabor a cerveza, fuertes para nuestro paladar desacostumbrado, por solo
8,60 € las dos.



Cervecitas en el Delirium Cafe

 

Bueno con unos cuantos grados de alcohol en el cuerpo  y con un buen sabor de boca por las vivencias de este día, nos fuimos a la camita que mañana había que madrugar otra vez para llegar a Brujas.